Para ser honesto, es un poco de ambas cosas. El panel solar funciona, pero no hay que imaginarlo como una recarga milagrosa en una excursión. En la práctica, en un día nublado o incluso con buen tiempo y el sol bajo (lo que suele ser el caso en Francia), vas a generar energía muy lentamente. Hablamos de algunos porcentajes por hora en las mejores condiciones, no es suficiente para "recargar" realmente tu teléfono rápidamente. Es más bien un complemento que te permite no vaciar completamente la batería a lo largo de varios días.
La trampa que mucha gente olvida es que la capacidad anunciada del panel (los vatios) es puro marketing. Incluso un panel de 10W solo te va a dar esa potencia bajo un sol de verano bien fuerte, sin sombra, al mediodía en punto. En el momento en que estés a la sombra, el cielo está cubierto o estás en la montaña rodeado de picos, eso baja drásticamente. Y además tienes las pérdidas de conversión: el panel genera corriente, que debe cargar los componentes de la batería, que debe recargar tu dispositivo. En cada paso pierdes energía.
Si haces excursiones tranquilas durante varios días, un modelo híbrido puede valer la pena: una batería convencional bien dimensionada con un pequeño panel integrado por si acaso. Pero si realmente quieres poder recargar tu teléfono regularmente durante una excursión, un buen power bank convencional sin panel te va a servir mucho mejor. Es más fiable y no pagarás el sobrecoste del solar por una funcionalidad gadget en la práctica.