El problema es que los mapaches son inteligentísimos y testarudos, así que las soluciones fáciles como las redes no funcionan mucho tiempo. Lo que funciona mejor es quitarle lo que lo atrae: vacía las macetas de las plantas o trasládalas a un lugar que no alcance, y si tienes tierra fresca o compost dejados afuera, recógelos. No dejes nada comestible tirado, ni siquiera migas. Los mapaches van donde hay comida fácil, si no encuentra nada interesante después de un par de semanas normalmente se va.
Para el ruido nocturno, prueba con repelentes sonoros con sensor de movimiento, incluso los económicos funcionan bastante bien porque los sorprenden. Como alternativa, enciende una luz potente cuando oigas ruidos (tipo un reflector led en la terraza), muchos prefieren no ser iluminados. Si realmente insiste, puedes contactar al servicio de control de plagas de tu municipio: en Turín por lo general ayudan y quizás logren capturarlo humanitariamente y trasladarlo.
De todas formas, el hecho de que suba al cuarto piso significa que está acostumbrado a moverse en vertical y conoce bien la zona. Sé paciente, porque normalmente si le quitas la motivación (la comida) se va solo en poco tiempo.