Olvídate de los repelentes ultrasónicos y las luces intermitentes, eso es dinero tirado. Lo que sí necesitas es ser realista: si cuatro murciélagos diferentes han encontrado tu pieza en tres semanas, es porque tu ventana es una autopista perfecta para ellos. No es solo que busquen sitio para dormir, sino que probablemente hay un montón de insectos volando alrededor de tu casa (atraídos por las luces, la humedad, lo que sea), y los murciélagos lo saben.
El truco práctico que falta en lo anterior es revisar no solo las ventanas, sino también las grietas pequeñas alrededor de marcos, tuberías que entran, agujeros en las persianas o esos espacios raros entre muebles y pared. Los murciélagos cuelan por aberturas minúsculas. Mientras hagas eso, lo obvio funciona: si quieres ventilación nocturna, coloca una malla mosquitera de verdad, bien tensada y sin huecos. No vale cualquier malla; tiene que estar intacta. Y considera apagar las luces interiores cuando tengas las ventanas abiertas o al menos cambiarlas a bombillas cálidas que atraen menos insectos.
Si entran pese a todo, abre completamente la ventana para que se vayan solos (suelen orientarse hacia la luz) y cierra en cuanto se marchen. El plan es hacerles la vida incómoda sin violencia: sin insectos, sin entrada fácil, sin incentivo. Eventualmente buscarán otro sitio.