En estos cuatro años pasaron cosas bastante concretas: montones de empresas empezaron a usar IA para automatizar tareas repetitivas, pero también se abrió un boquete enorme entre quienes aprendieron a usarlas como herramientas y quienes se quedaron atrás. El verdadero cambio no fue la IA en sí, sino que la gente tuvo que reaprender a trabajar casi de la noche a la mañana - algunos se adaptaron rápido, otros no tanto.
Lo que nadie comenta es que la mejor táctica es dejar de verla como un sustituto y empezar a usarla como un primer borrador: yo generé resúmenes de artículos largos, pero siempre verificaba todo porque al principio cometía errores tontos. El que se dio cuenta de esto temprano acabó siendo más productivo que el que esperaba que la máquina hiciera todo perfectamente. En la sociedad hubo pánico sobre desempleos, pero la realidad es más aburrida: algunos empleos cambiaron de naturaleza, otros desaparecieron, y nuevos roles salieron adelante. Nada espectacular, pero sí suficiente como para que tengas que replantearte cada cinco años qué hacer.