No intentes competir con ellos en precio, que pierdes porque tienen economías de escala que no puedes igualar. En cambio, enfócate en lo que te diferencia: tal vez te especializas en una industria específica (como restaurantes locales u organizaciones sin fines de lucro), ofreces entregas mucho más rápidas, incluyes soporte continuo que las grandes agencias no dan, o apuntas a clientes que quieren una sola persona a la que realmente puedan contactar en lugar de ser trasladados entre gestores de cuenta. Construye ese portafolio rápido haciendo algunos proyectos sólidos, incluso a tarifas reducidas si es necesario, y luego úsalos para atraer clientes que valoren la calidad y la relación por encima de la oferta más barata. Los negocios dispuestos a pagar más ni siquiera te comparan con las agencias enormes, sino que buscan a alguien confiable y personalizado.