Una forma rápida de distinguirlas es por la cabeza: las venenosas suelen tener una cabeza más triangular y marcada, mientras que las no venenosas tienen la cabeza más redondeada y similar al cuello. Eso sí, no es la regla de oro en todos lados, depende mucho de dónde vivas porque hay especies muy diferentes según la región. En mi zona he visto bastantes culebras de agua y de collar en los alrededores, y honestamente la mayoría de las que encontrás en el jardín son inofensivas, así que lo primero sería identificar exactamente qué especie tenés - si podés sacar una foto clara, hay apps y grupos de herpetología que te ayudan al toque. Mientras tanto, lo más seguro es dejarla en paz y dejarla que se vaya, que estas bichas no atacan a menos que se sientan amenazadas.