¿Ya paraste a pensar que quizás esté intentando llamar la atención justamente porque se siente dejado de lado? Los celos a esa edad son bien físicos, la verdad - la conversación no funciona porque está frustrado y necesita procesarlo de otra forma.
Intenta poner en práctica algo bien específico: cuando notes que está empezando a ponerse pesado o agresivo, en vez de llamarle la atención o castigarlo, lo llevas aparte y le propones hacer algo juntos - ni siquiera es una recompensa, es solo un ritual vuestro. Puede ser ayudarte en algo, sentarse cinco minutos solo vosotros, lo que sea que le muestre "importas y tengo espacio para ti también". No necesita ser largo, pero tiene que ser consistente. El patrón de agresión suele disminuir cuando deja de competir por la atención y empieza a sentir que tiene un lugar garantizado sin necesidad de luchar por eso.