Lo que realmente te ayuda es verla con otras personas o al menos compartir impresiones mientras avanzas. No hablo de no saltarse episodios, sino de cambiar el enfoque mental: si notas que estás saltándotelos, probablemente esa serie simplemente no te engancha en este momento. No hay nada de malo. The Office tiene un ritmo que no convence a todos de entrada, y obligarte a verla solo porque otros digan que mejora es aburrido de por sí.
Si quieres darle realmente otra oportunidad, intenta ver a velocidad doble los episodios que te parecen más lentos, así respiras un poco sin perderte la trama. O mira solo los episodios que tus amigos citan como los mejores, sin problema en saltarte el resto. Muchas personas no tienen ganas de esperar a que una comedia se estabilice, y está perfectamente bien así. Si mientras tanto hay otra serie que te atrae, mírala: no tienes que terminar todo lo que empiezas. Volver a The Office más adelante (quizá en unos meses) a veces funciona mejor que forzarte ahora.