Lo más práctico es separar tus cuentas bancarias por país o al menos tener una cuenta dedicada solo para lo que mandas allá, así ves de un vistazo cuánto sale cada mes sin que se mezcle con tus gastos locales. Usa una app de presupuesto (hay muchas gratuitas) y crea categorías claras: renta aquí, ayuda allá, comida, etc., para que puedas rastrear exactamente dónde va cada peso y no te sorprendan al final del mes. Si manejas dos monedas, fija un tipo de cambio que uses consistentemente en tus cálculos para no volverte loca con las fluctuaciones diarias, y revisa tus números cada semana aunque sea 5 minutos, es mucho menos estresante que dejarlos acumular!