lo que nadie te dirá es que la autenticación de dos factores resuelve solo la mitad del problema. la otra mitad es que tu propio teléfono podría estar comprometido, y si lo usas también para trabajo, el daño puede ser mucho más amplio que una cuenta de Instagram hackeada. he visto pasarle a alguien que conozco: había descargado una app de una fuente dudosa, el malware le dio acceso a todo, desde el email hasta el banking. Instagram era la parte menor del desastre.
lo que realmente necesitas es separar mentalmente los niveles de seguridad. comienzas con la autenticación de dos factores en Instagram, sí, pero luego vinculas la cuenta a un email que usas solo para esto (no el del trabajo). usa un gestor de contraseñas decente (Bitwarden, 1Password, como prefieras) para generar una contraseña larga y aleatoria que nunca tendrás que recordar. el gestor de contraseñas en sí debe estar protegido con una contraseña maestra robusta y también guardada en un lugar físico seguro.
el tercer nivel es tu teléfono: no descargues apps de fuentes random, activa las actualizaciones automáticas, cada tanto revisa los permisos que le das a las apps (Instagram no necesita acceder a tu archivo médico, por ejemplo). si realmente usas el mismo teléfono para trabajo importante, plantéate mantener los datos sensibles del trabajo separados, quizá con una segunda cuenta en el dispositivo si tu SO lo permite. finalmente, guarda en algún lado (escrito en papel, en una bóveda) el email y el número de recuperación asociados a Instagram, así si te lo hackean al menos puedes recuperarlo sin tener que explicarle a Meta que realmente eres tú.