Para ríos de montaña con corriente fuerte lo mejor es una caña de mosca de entre 8 y 9 pies, acción rápida o media-rápida. Ese rango te permite controlar bien el lanzamiento en espacios reducidos (que suele haber entre arbustos) y mantener tensión constante contra la corriente. Si prefieres algo más versátil y económico, una caña spinning de 6 a 6,5 pies con potencia media-alta también funciona bien, sobre todo si usas señuelos pequeños o spinnerbaits ligeros.
En cuanto a marcas con buen equilibrio entre calidad y precio, hay opciones decentes sin necesidad de tirar la casa por la ventana. No busques nombres de lujo; las cañas intermedias de fabricantes consolidados suelen ser más que suficientes para empezar. Lo que sí merece la pena es invertir un poco más en el carrete: un carrete de calidad transmite mejor la sensibilidad y dura mucho más. El material de la caña importa menos que su equilibrio y cómo se sienta en tu mano.
Un consejo práctico: prueba varias antes de comprar si puedes. Cada uno tiene un tacto diferente, y una caña que te guste de verdad hará que disfrutes mucho más de las jornadas. En ríos fríos de montaña vas a pasar ratos largos sin picar nada, así que que al menos el equipo te resulte cómodo marca la diferencia.