Para editar en DaVinci Resolve sin que se te cuelgue necesitas al menos 16GB de RAM, procesador potente y, idealmente, una GPU dedicada. Con 1500 dólares tienes bastante margen, aunque la verdad es que el debate Mac vs Windows aquí es más sobre preferencia personal que sobre rendimiento puro. Una MacBook Pro con chip M3 o M4 te va a ir de maravilla con Resolve - las GPU integradas de Apple son brutales para este tipo de trabajo - y entras tranquilamente en presupuesto. Si vas a Windows, busca un portátil con procesador de última generación (Intel i7 o Ryzen 7), 16GB de RAM mínimo y, si puede ser, una RTX 4060 o similar; muchas opciones de marcas como ASUS, Lenovo o Dell te lo permiten por ese precio.
La diferencia real la notas en estabilidad y en cómo maneja Resolve los efectos pesados. Las Macs tienden a ser más estables en este software específico porque está muy optimizado para ellas, pero eso no significa que no encuentres un Windows que vaya igual de bien si lo configuras bien. Lo que sí te recomiendo es que revises reviews específicos de Resolve en cada modelo que te plantees, porque algunos portátiles tienen problemas raros con ciertos codecs o con la aceleración de GPU que no ves hasta que empiezas a editar. Y ojo con el almacenamiento: 512GB se te queda muy corto si trabajas con vídeo. Intenta llegar a 1TB o plantéate un disco externo decente si es necesario.