Lo que realmente hace la diferencia es probar uno en una tienda o pedirle prestado a alguien si puedes, porque cómo se sienta bajo tus dedos importa mucho más que las especificaciones en el papel. Pasé una tarde probando diferentes modelos en una tienda de música antes de comprar, y honestamente esa hora me salvó de pedir algo a ciegas que no habría encajado con mi forma de trabajar. El Alesis Microversal y el M3 Mini aparecen constantemente por una razón - son sólidos, compactos, y no te van a romper la alcancía, pero hay otros que juegan en ese espacio también como el Korg Microkey o el Native Instruments Komplete Kontrol M32 si quieres comparar opciones.
Lo que importa más que el teclado en sí es asegurarte de que tu DAW funcione bien con lo que elijas. La mayoría de los DAW gratuitos manejan MIDI básico sin problemas - sensibilidad de velocidad, entrada de notas, pads de batería si el teclado los tiene - pero algunos tienen mapeos raros que requieren ajustes. Una vez que tengas el hardware listo, dedica una tarde a aprender cómo tu software específico responde a él. La memoria muscular se construye más rápido una vez que pasas esa fase inicial de "por qué este nota no se registra", y dejarás de hacer clic con el ratón mucho antes de lo que piensas.
Con presupuesto, tienes margen bajo $200 para conseguir algo que realmente se sienta bien de tocar. Sáltate las cosas del más barato que se sienten baratas, pero tampoco necesitas gastar todo tu presupuesto. Algo en el rango de $100-150 te da una buena acción de teclas y confiabilidad sin apretarte demasiado, y eso te deja dinero para un soporte o cable si los necesitas.