Tengo el mismo problema con la familia: la persona que parece tenerlo todo ya lo tiene, así que terminas mirando guías de regalos sin saber qué hacer. La mejor estrategia es alejarse completamente de los objetos. Las experiencias funcionan mucho mejor: entradas para algo que realmente le gustaría ir (un concierto, un evento deportivo, ese restaurante que quería probar), un viaje de fin de semana a algún lado, o simplemente reservar una actividad que pueden hacer juntos. Si le interesa algo específico - golf, cocina, viajes - puedes profundizar en ese interés sin comprar cosas innecesarias. Una buena botella de algo que le guste, una membresía a un club o servicio que usaría, o incluso solo dinero en efectivo con una nota que diga "te invito a cenar" puede parecer más considerado que un gadget aleatorio.
Si quieres ir por la ruta de los objetos pero mantenerlo minimalista, piensa en cosas consumibles o mejoras para lo que ya tiene. Ropa de cama de calidad, una bata realmente buena, café o té de primera si es lo suyo, un servicio por suscripción (streaming, audiolibros, cosas así). O apunta al lado sentimental: un álbum de fotos bonito, algo hecho a medida, o regalos basados en experiencias como una clase de cocina o lo que sea su hobby. La clave es que se use completamente, se use mucho, o signifique algo más allá de solo estar en un estante. Pregúntale de forma casual qué ha querido hacer últimamente en lugar de qué quiere comprar. Eso suele darte algo útil.