Lo que te conviene es hacer ambos trabajos en la misma visita al taller, pero no necesariamente que se hagan en paralelo. La razón es práctica: si van a tener el carro en el aire revisando la suspensión, ya aprovechan y cambian las pastillas sin sacar el vehículo nuevamente. Eso te ahorra tiempo de taller y muchas veces los mecánicos te aplican algo de descuento en mano de obra cuando son trabajos que se solapan.
Ahora bien, acá viene el truco que la gente no menciona: antes de comprometerte con nada, pídele al taller que te especifique exactamente qué componentes de la suspensión están dañados. No es lo mismo cambiar solo amortiguadores que reemplazar bujes, brazos o barras estabilizadoras. La suspensión gastada es un término muy amplio. Algunos talleres te dirán que necesitas el trabajo completo cuando quizá solo algunos elementos necesitan atención urgente. Yo siempre pido un diagnóstico escrito con detalles antes de decir que sí.
En tu caso, ese hundimiento al frenar es una señal seria que no ignores - probablemente la suspensión delantera está comprometida y eso afecta cómo el carro distribuye el peso en frenadas. Pero antes de gastar, consigue un segundo diagnóstico en otro taller, aunque sea solo para confirmar. Muchas veces el mismo problema tiene soluciones menos costosas si alguien más lo revisa. Cuando tomes la decisión, sí, hazlo todo junto.