No es malo, pero es hora de repensar cómo manejan las finanzas juntos. Los que comentaron arriba tienen razón - cuando los ingresos cambian significativamente, mantener 50/50 deja de ser justo y se convierte más en un reflejo de pereza para conversar que en una verdadera división. El asunto es que tú te estás apretando mientras él no siente ningún impacto, y eso va a crear un montón de resentimiento.
La conversación no tiene que ser incómoda. Dile de forma tranquila que necesitan ajustar porque la situación cambió - no es una acusación, es solo la realidad. Pueden intentar varios enfoques: dividir proporcionalmente a los ingresos (si él gana 70% del total que entra, paga 70% de los gastos), o cubren cosas diferentes (él paga el restaurante caro, tú pagas otras cosas que corresponden a tu presupuesto), o incluso acordar un monto fijo que tú puedes contribuir y él cubre el resto.
Un truco práctico que funciona bien: preparen una planilla simple con los gastos mensuales de ustedes (alquiler, comida, salidas, etc) y vean juntos cuál es el total. Después calculan cuánto gana cada uno en porcentaje. Es mucho más fácil visualizar cuando está ahí en blanco y negro que discutiendo de cabeza. Puede parecer demasiado romántico estar contando todo, pero la honestidad financiera es tan importante como cualquier otra cosa en una relación.