La mejor decisión depende de cuánto tiempo le queda a vuestra calefacción de gas y cuánto dinero podéis invertir: lamentablemente, no hay una respuesta única para todos.
Si la calefacción de 2008 empieza a fallar o de todas formas tenéis que cambiar algo pronto, entonces una bomba de calor vale más la pena que si sigue funcionando sin problemas durante años. En una casa adosada a veces es complicado porque no siempre hay espacio suficiente para las unidades exteriores. Es verdad que han reducido las subvenciones, pero el Estado sigue aportando algo, solo que mucho menos que antes. Eso hace que la ventaja financiera sea menor, claro. Pero también pensad en esto: los precios del gas son volátiles, los precios de la electricidad para la bomba de calor probablemente no bajarán, y con una instalación nueva seríais más independientes de las fluctuaciones.
¿Simplemente esperar unos años más y confiar en que la calefacción aguante? ¡Eso no lo haría! Si un día se rompe en pleno invierno, los instaladores os ponen contra la pared y pagáis precios de emergencia. Es mejor planificar ahora, cuando la calefacción antigua aún funciona y tenéis tiempo para comparar. Pedid presupuestos concretos a empresas locales: solo así veréis de verdad si os conviene para vuestra casa y cuánto cuesta. Las subvenciones federales cambian constantemente, así que comprobad la información actual en la KfW o directamente con vuestra comunidad autónoma.