Antes de que saques la calefacción de fuel, consigue que un asesor energético de verdad te visite en casa - no solo los oficiales que quieren venderte una bomba de calor. Ese es el punto decisivo que muchos pasan por alto. Una casa de los 78 puede funcionar de verdad con una bomba de calor, pero la eficiencia depende mucho de cómo estén dimensionadas tus superficies de calefacción. Si todavía tienes radiadores viejos que están diseñados para 70-80°C, necesitas una bomba de calor muy grande (cara, mala para el consumo de electricidad) o tienes que cambiar a calefacción por suelo radiante. Un asesor energético te lo mira en concreto y puede decirte si antes vale la pena hacer reformas.
En cuanto a los costes: una bomba de calor sola cuesta según el tipo (aire, tierra) entre 15.000 y 30.000 euros netos, luego se suman la retirada de la calefacción de fuel, quizá un nuevo acumulador de inercia térmica, adaptaciones de la instalación eléctrica. Si antes todavía aislas - tejado, forjado superior, quizá muros del sótano - después reduces el consumo de electricidad enormemente. A largo plazo vale la pena. Aquí está el quid de la cuestión: muchos instalan la bomba de calor y ahorran menos de lo que esperaban porque simplemente la envolvente térmica está demasiado mal.
Hay programas de ayuda del Estado, pero las condiciones son muy específicas - el asesor energético también debería verlas antes de que firmes cualquier cosa.