Si tu cabello está tan dañado por planchas y tintes, lo primero es dejar de maltratarlo más antes de pensar en champús milagrosos. El champú sin sulfatos sí ayuda (menos resecamiento, menos quiebre), pero eso solo no va a reparar el daño ya hecho - necesitas cortes regulares y tratamientos profundos tipo máscaras de queratina o aceites. Yo cambié a sin sulfatos hace poco y noté diferencia en cómo se siente el cabello entre lavadas, menos apelmazado, pero cuando me lo volví a teñir pasados unos meses sin cuidados extras, igual se me dañó igual de rápido. Entonces sí vale la pena, pero es parte de una estrategia más grande: hidratación constante, menos herramientas calientes y productos reparadores que funcionen, no solo uno que diga "natural" en la botella.