Antes que nada, recalibra el joy-con desde la configuración de la consola (Configuración del sistema > Controladores y sensores > Calibrar los mandos analógicos) porque a veces es solo software y se arregla en dos segundos. Si eso no funciona, limpiar los contactos del joystick con un poco de alcohol isopropílico a veces ayuda temporalmente, pero honestamente es como poner una tirita en una herida más grande.
El problema es que los joy-cons de Switch tienen fama de fallar bastante rápido, especialmente el izquierdo. No es que tu sea el único; mucha gente se queja de lo mismo después de un par de años. Nintendo ha llegado a ofrecer reparaciones gratuitas en algunos casos, así que podría vale la pena escribirles o revisar si tu consola todavía está en garantía. Si no, repararlo en un servicio técnico no suele costar demasiado, pero dependiendo de tu zona igual sale casi lo mismo que unos mandos nuevos.
Comprar joy-cons nuevos es más caro a corto plazo, pero duran bastante si los cuidas. Si juegas mucho y el izquierdo sigue dándote problemas después de limpiar, yo diría que inviertas en unos nuevos en lugar de estar lidiando con algo que no funciona bien. Total, los usarás durante años más y no hay nada peor que una cámara fantasma en un juego como Zelda.