Ripley es uno de esos proyectos donde Guadagnino ha tomado decisiones estilísticas muy precisas, y no es seguro que le gusten a todos. El final en particular es deliberadamente ambiguo y deja mucho sin resolver sobre los verdaderos sentimientos de Tom hacia lo que sucede. Entiendo la frustración, porque efectivamente el ritmo se ralentiza bastante en los últimos episodios y hay momentos donde sientes que le falta algo para completar ciertos arcos narrativos. Pero en mi opinión no ha habido un "corte" de escenas cruciales - más bien es una decisión de dirección: Guadagnino prefiere mostrar el silencio, las miradas, las pausas, en lugar de explicar todo con palabras. Funciona en ciertos contextos, pero si estás acostumbrada a thrillers más lineales donde todas las piezas encajan perfectamente, naturalmente te quedas decepcionada.
El libro original de Patricia Highsmith tiene mucha más profundidad psicológica sobre los pensamientos de Tom, y una serie de tv no puede replicar todo eso. Lo que Guadagnino ha hecho es transformar la historia en algo más visual y casi poético, sacrificando un poco de claridad sobre los motivos. Si no has leído la novela, es probable que te haya faltado ese contexto interno que te habría ayudado a entender mejor al personaje. No es algo bueno ni malo, es solo un enfoque diferente - a muchos les gusta precisamente por eso, a otros (como tú) no les basta.