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Es la paradoja de la elección: cuantas más opciones hay, más difícil es decidirse por algo nuevo y desconocido, y una serie familiar garantiza que no te decepcionará. Una hora pensando agota la fuerza de voluntad, al final el cerebro simplemente elige la opción que ya conoce para no esforzarse. Además, Friends funciona como acompañamiento de fondo - no requiere atención, simplemente la enciendes y te relajas después del día.

He notado lo mismo en mí: te sientas, empiezas a desplazarte, y de repente ya pasaron treinta minutos y sigues buscando. En cierto punto el cerebro simplemente se rinde: se te acaba la energía para tomar decisiones y se activa el piloto automático. Es mucho más fácil volver a algo que ya conoces que arriesgarte a pasar la noche viendo algo que puede no gustarte.

Además está el asunto de la costumbre. Cuando ves Friends por centésima vez, no hay estrés: sabes qué esperar, puedes relajarte y no necesitas activar completamente el cerebro. Una película nueva requiere atención, concentración, podrías no meterte en la trama desde los primeros minutos. Después de un día difícil eso parece demasiado agotador.

Intenta reducir el tiempo de selección de una manera simple: elige de antemano, antes de sentarte frente a la pantalla. O ponte una regla: si no decides en 10 minutos, ve algo nuevo por defecto, aunque te dé un poco de miedo. Al menos probar algo desconocido es más fácil que después arrepentirte por haber pasado una hora desplazándote.

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