Tienes un problema clásico de nutrientes, pero no es solo falta de abono. Con dos meses de cultivo y tomates pequeños como canicas, el nitrógeno es importante, claro, pero lo que realmente limita el crecimiento de la fruta a esas alturas es la falta de fósforo y potasio. El nitrógeno excesivo incluso puede darte mucho follaje y pocos tomates. Lo que necesitas ahora es un abono equilibrado o específico para tomates, que tiene más potasio y menos nitrógeno que un abono general.
Además, dos meses es tiempo suficiente para que hayas agotado los nutrientes del sustrato inicial si plantaste directamente en tierra sin preparación previa. ¿Qué tipo de tierra usaste? Si fue tierra de huerto sacada de cualquier lado sin enmienda, eso explica bastante. Yo te recomendaría que ahora mismo agregues un abono orgánico (compost bien hecho, humus de lombriz, algo así) alrededor de las plantas, a unos diez centímetros de distancia del tallo para no quemar las raíces. Lo mezclas un poco con la tierra superficial y riegas bien.
El riego cada dos días está bien dependiendo de tu clima, pero comprueba que el agua drena correctamente. Si el suelo queda encharcado o muy compactado, las raíces no absorben bien los nutrientes aunque estén ahí. A veces el problema no es que falte comida, sino que la planta no puede cogerla por culpa del sustrato. Prueba lo del abono y en dos o tres semanas deberías ver mejora en el tamaño de los tomates nuevos.