¿Realmente has intentado hablar con un hispanohablante desde que empezaste, aunque sea unos pocos minutos?
Mira, tienes razón en ser escéptica, pero probablemente estés sacando más provecho de lo que crees. Las conversaciones con IA tienen límites. Son pacientes de formas que las personas reales no lo son, no tienen acentos que varíen locamente, no te interrumpirán ni cambiarán de tema al azar, y te aguantarán tu ritmo de pensamiento lento sin ese silencio incómodo que realmente ocurre en la vida real. Esos silencios importan porque la conversación real tiene ritmo y presión que te fuerza a pensar más rápido.
Dicho esto, tres meses de práctica consistente no son tiempo perdido. Estás construyendo retención de vocabulario, memoria muscular para patrones gramaticales, y confianza para hablar las cosas en voz alta (asumiendo que hablas, no solo escribes). Esos fundamentos se transfieren. La brecha entre practicar con IA y hablar con una persona de verdad es real, pero es más pequeña que la brecha entre estudiar reglas gramaticales en una app y hacer cualquiera de las dos cosas. Lo que te falta es la impredecibilidad: alguien que no te corrija cuando estés cerca de acertarlo, alguien que use palabras de argot que nunca has visto, alguien que se frustre si eres demasiado lento.
Mi sugerencia: sigue con las sesiones de IA, pero a los tres meses deberías buscar aunque sea un compañero real de conversación - un partner de intercambio de idiomas en línea, alguien de un encuentro de españolhablantes local, lo que sea. Haz una conversación de 15 minutos al mes con una persona real y mira cómo se siente en realidad. Eso te dirá qué brechas existen y si la práctica con IA te está preparando bien o dejándote sorprendida.