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La cabeza es lo que más importa. Busca construcción de una sola pieza donde la cabeza y el mango estén forjados juntos, o como mínimo un diseño con cuña segura. Las cabezas fundidas son más baratas pero más propensas a astillarse. En cuanto al peso, 16 oz es lo estándar para trabajo general, pero elige uno más ligero (8-12 oz) si haces trabajo de detalle o más pesado (20+ oz) para encofrado. La cara debe estar plana y lisa, sin picaduras ni abolladuras - eso es señal de mala calidad o abuso.
El mango es igual de importante. Los mangos de madera (el nogal americano es lo tradicional) se sienten mejor y absorben el impacto naturalmente, aunque eventualmente pueden rajarse. La fibra de vidrio es más durable y tolerante si eres brusco con las herramientas. Evita los mangos de plástico barato. El agarre debe sentirse equilibrado en tu mano y no demasiado resbaladizo. Verifica que la cabeza esté bien apretada - agárrala e intenta girarla o moverla. Cualquier movimiento significa que se aflojará rápidamente en uso real.
El precio es un indicador decente aquí. Un martillo de calidad de un fabricante conocido cuesta $25-50, y vale la pena. Los baratos por debajo de $10 te frustrarán porque la cabeza se aflojará o la cara se dañará fácilmente. Si estás comprando usado, solo inspecciona la cabeza de cerca por grietas y asegúrate de que todo esté bien apretado. Un buen martillo dura décadas si no lo maltratas, así que es una inversión sólida.
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