El colapso de FTX en noviembre de 2022 fue un punto de inflexión brutal para toda la industria. No fue solo que la burbuja especulativa reventara, sino que perdió credibilidad de golpe cuando viste a gente que había hablado de revolucionar las finanzas meterse en fraude descarado. A partir de ahí, los medios dejaron de tratar los NFT como algo inevitable y empezó a ser más fácil admitir en voz alta lo que muchos pensábamos: que vender imágenes .jpg a gente desconocida como si fueran obras maestras era un poco absurdo.
Dicho esto, el blockchain en serio sigue funcionando para otras cosas. Criptomonedas, contratos inteligentes en proyectos reales, auditoría de datos... eso continúa existiendo sin tanto ruido mediático. Los NFT también siguen ahí, pero ahora es mucho más nicho, menos especulativo. Ha habido intentos de darle utilidad real - pertenencia a comunidades, derechos de acceso, cositas así - aunque sea honesto, muchos se siguen vendiendo como coleccionables.
Lo que pasó es que se enfriaron los ánimos. Menos gente comprando porque "va a subir de valor" y más gente, si lo hace, pensando en si realmente le interesa lo que representa. El humo se dispersó, pero la infraestructura sigue ahí, solo que mucho más tranquila y sin la histeria de hace unos años. Ahora es casi raro que salga en el tema de conversación, que creo que es lo que más te sorprendió del cambio.