Por la regla del pulgar, la distancia a la pantalla debe ser aproximadamente 1,2-1,5 veces mayor que la diagonal. Para tus 2-2,5 metros, 55 pulgadas es lo ideal, y un televisor de 43 pulgadas te quedará francamente pequeño. Yo diría que en un dormitorio con esa distancia te parecerá muy compacto.
Pero lo que yo tendría en cuenta además es el tamaño de la habitación y la disposición de los muebles. Cuatro metros de ancho significa que incluso un televisor de 65 pulgadas no se vería voluminoso si lo colocas a una altura normal. Pruébalo en la práctica: coge un papel o cartón del tamaño que necesitas y pégalo en la pared donde irá el televisor. Siéntate un rato en el sofá y mira si te resulta cómodo. Esto es mucho más fiable que cualquier recomendación.
Para 55 pulgadas, elige un modelo con buena matriz (IPS o VA, no TN) y brillo suficiente. En un dormitorio la luz suele estar atenuada, pero el televisor debe verse bien también con luz natural, por si acaso lo enciendes. La diferencia de precio entre 43 y 55 normalmente no es tan grande como para optar por el más pequeño.