Hay que combinar los dos, pero es mejor verlos no como competidores, sino como diferentes etapas de un mismo proceso. Duolingo entrena muy bien la memoria muscular: aprendes palabras, ves patrones sin pensar. Pero cuando después te encuentres con un texto real en alemán, donde la gramática funciona en contexto, pueden haber vacíos. El libro de texto es justamente lo que llena esos vacíos: ahí entiendes por qué es así y no de otra manera.
Mi recomendación es usar Duolingo como base para 15-20 minutos diarios (de verdad te mantiene en forma), y coger el libro de texto 2-3 veces a la semana cuando quieras entender una regla específica que en la aplicación simplemente "pasaste por alto". Por ejemplo, si en Duolingo te topaste con el dativo y solo memorizaste la frase, pero no entendiste la lógica: abres el libro, lees la explicación, haces los ejercicios. Así funciona.
Otra cosa importante: la diversión que te da la aplicación no es enemiga del aprendizaje, es una aliada. Ya llevas medio año estudiando el idioma, así que tienes motivación. Ahora lo clave es no quemarte. Si el libro te parece una obligación aburrida, dejarlo de lado y quedarte solo con Duolingo sigue siendo mejor que abandonar el idioma por completo.