La regla de oro: si tu tarjeta ya ejecuta los juegos que quieres a los ajustes que deseas, comprar una nueva es simplemente tirar dinero. Tu 1660 Super está diseñada exactamente para estas tareas, y los juegos clásicos incluso de años recientes fueron creados pensando en hardware más modesto. No tiene sentido pagar por rendimiento que no vas a usar.
Pero hay un matiz: si ya ahora ves que en ciertos lugares específicos los fotogramas caen por debajo de lo cómodo o tienes que sacrificar detalles que quieres ver, entonces la pregunta deja de ser retórica. Pero si Elden Ring al máximo es solo una imagen que te gusta y no una razón para comprar algo nuevo, espera. El mercado de tarjetas gráficas es volátil; en medio año o un año la situación puede cambiar.
Un consejo práctico: antes de comprar, ejecuta un benchmark del juego donde realmente tienes problemas, pero con los ajustes gráficos en modo más «ligero». A menudo resulta que desactivar uno o dos efectos te da +30 FPS casi sin perder calidad visual. A veces esto te ahorra el upgrade durante varios años.