Lo más importante es que averigües la legalidad antes de gastar plata, porque dependiendo de dónde caces las reglas cambian bastante. En algunos lugares te piden permisos especiales o directamente no te dejan usar drones para actividades de caza, así que conviene que cheques con la autoridad local o con los guardaparques de la zona donde planeas ir. Hay provincias más flexibles y otras más estrictas, y no querés terminar con multas o que te confisquen el equipo.
Ahora bien, si el tema legal está claro, sí vale mucho la pena. La verdad es que tener una vista aérea de la zona te ahorra horas de caminata a pie, te ayuda a identificar rastros, movimientos de animales y la topografía sin gastar energía antes de empezar. Yo uso uno hace un tiempo para explorar nuevas zonas de camping y es increíble cómo cambia tu estrategia cuando ves todo desde arriba.
En cuanto a presupuesto, un dron decente para esto no necesita ser de los más caros. Algo en el rango medio funciona perfecto: hay opciones por entre 300 a 800 dólares que tienen buena batería, cámara con zoom y estabilidad. En Mercado Libre vas a encontrar desde chinos muy baratos hasta marcas conocidas, pero evita los muy básicos porque se quedan sin batería en cinco minutos. Lo ideal es que tenga al menos 20-30 minutos de vuelo y una cámara con zoom óptico para que veas bien desde lejos sin perder calidad.