Si te encantaba el jugador, esa es la razón principal para comprártela. Una camiseta no es una inversión financiera, es algo que usas porque te gusta, y si ese tipo te marcó mientras jugaba en el equipo, la prenda va a tener valor sentimental para vos independientemente de dónde esté ahora. Además, muchas camisetas de jugadores históricos o queridos que se fueron terminan siendo más icónicas que las de los que están actualmente en el equipo.
Lo que sí deberías considerar es si la vas a usar. Si te la ponés para salir, para mirar partidos, para cualquier lado, adelante. Pero si la idea es guardarla en el placard sin tocarla, entonces tal vez no vale tanto la pena. El precio bajo que te ofrecen es justamente porque el mercado baja cuando un jugador se va, así que si alguna vez quisiera vender, probablemente consigas algo parecido a lo que pagaste ahora.
Mi consejo: si tenés la plata y te atrae la camiseta, compratela. Es mucho mejor tener algo que te gusta y que te trae buenos recuerdos del equipo que andar pensando "qué hubiera pasado si la compraba". Las camisetas viejas tienen su propio encanto, y la verdad es que los hinchas serios muchas veces prefieren las de jugadores que amaron en su momento que las de los actuales.