¿La terminaste queriendo más o sintiendo que habían cerrado bien las cosas?
La segunda temporada vale la pena si tienes hambre de más de ese juego del gato y el ratón político. El atractivo central sigue ahí: Kate sigue navegando entre campos minados diplomáticos, hay mucha tensión, y la escritura te mantiene adivinando. Pero aquí está lo que nadie parece estar mencionando: el ritmo se vuelve más irregular. Introducen más subtramas y personajes secundarios, así que a veces la línea argumental principal pasa a un segundo plano durante un episodio o dos. No es terrible, pero es notablemente diferente del enfoque más apretado de la primera temporada.
Dicho esto, si eres del tipo que solo quiere seguir la historia de Kate y no te importa una estructura de temporada más desordenada, probablemente igual saques tu provecho. Las actuaciones son sólidas y hay algunos momentos genuinamente buenos. Solo entra sabiendo que no es exactamente la misma experiencia simplificada que la primera parte: se siente más como si estuvieran preparando el terreno para cosas futuras en lugar de contar una historia ajustada. Si eso te molesta depende de cuánto solo quieras pasar tiempo con estos personajes versus necesitar que estén haciendo algo narrativamente limpio.