Revisá la espuma interior y la plantilla: si se desmorona al tocarlas o huelen a humedad, no las uses, pero si se ven firmes probablemente estén bien. El plástico exterior aguanta décadas sin problema, lo que se degrada es el material de amortiguación adentro, especialmente si estuvieron en un lugar húmedo o con cambios de temperatura. Lo mejor es probártelas en casa primero: si la amortiguación sigue siendo cómoda y el casco (la parte rígida) no tiene grietas, está todo bien para una temporada de prueba. Las botas de esquí no tienen vencimiento como tal, pero después de tanto tiempo ahí guardadas podrías empezar con una salida corta para ver cómo se sienten.