Lo primero es que no confundas el impuesto bancario con las comisiones de mantenimiento. Son cosas diferentes, aunque ambas te afectan. El impuesto sobre transacciones financieras es algo distinto y depende del tipo de operación; lo que probablemente te preocupa son las comisiones que cobra tu banco por tener la cuenta abierta. Esas sí varían bastante según la entidad y el tipo de cuenta que tengas.
En cuanto a Santander específicamente, no te puedo dar cifras exactas porque cambian según el producto y las condiciones, pero la mejor forma de saberlo es ir a tu banca online y mirar el documento de comisiones o contactar directamente con tu gestor. Lo que sí te digo es que muchos bancos han ido aumentando estos cobros, pero también ofrecen formas de evitarlos: si domicilias nómina, tienes un número mínimo de transacciones o mantienes cierto saldo medio, a menudo te anulan la comisión. Con 15.000 euros ahorrados sí que puedes negociar, especialmente si eres cliente de hace tiempo.
Si de verdad te preocupa, merece la pena comparar con otras opciones. Los bancos online tradicionales suelen tener comisiones más bajas o incluso nulas, aunque pierdes la opción de ir a una sucursal física. Si prefieres tener oficina cerca, llama a Santander y pregunta directamente qué opciones tienes para reducir costes según tu perfil. No duele pedirlo, y muchas veces tienen productos sin comisión si cumples ciertos requisitos.