La humedad es realmente el enemigo aquí, y no puedes saltarte ese paso. Antes de tocar ningún aislamiento, baja y pasa unos días observando el hormigón. ¿Realmente se acumula el agua o filtra hacia arriba, o solo está frío y ligeramente húmedo al tacto? Eso lo cambia todo. Una prueba simple: coloca una lámina de plástico durante 48 horas y observa si se forma condensación debajo o si el agua forma gotitas en la superficie del hormigón. Esto te dice si estás lidiando con humedad ascendente o solo humedad superficial por diferencias de temperatura.
Una vez que sepas a qué te enfrentas, la barrera de humedad va primero, eso no es negociable. Una membrana impermeabilizante de buena calidad (desenróllaIa antes que nada) detiene la ascensión capilar desde el terreno. Después, placas de espuma rígida como XPS funcionan mejor que los aislantes blandos en propiedades antiguas porque no se comprimen con el tiempo y manejan mejor la humedad residual. Puedes colocarlas directamente sobre la membrana, luego añadir un piso de madera flotante o un compuesto autonivelante sobre las placas. Lo clave es dejar un pequeño espacio de aire alrededor de los bordes para que la humedad siga pudiendo respirar en el perímetro, sella demasiado y solo estás trasladando el problema.
He visto gente intentar la ruta del corcho pensando que es mágico, y a veces ayuda, pero honestamente no está solucionando el problema fundamental si la humedad es tu verdadero problema. Mantente en el orden: prueba primero, instala la membrana, luego aislamiento rígido, luego la superficie del piso. Te saltes un paso y estarás levantándolo todo en pocos años. Es tedioso al principio pero realmente funciona en edificios antiguos.