Antes de elegir cualquiera de estos materiales, vale la pena identificar si la humedad está realmente viniendo de fuera o si es condensación de verdad. La diferencia es grande: si la pared solo se moja en invierno y la pintura se descascarilla, puede ser que el aire caliente y húmedo de la habitación golpee la pared fría y condense. En ese caso, ningún aislamiento por dentro resuelve - lo que necesitas es mejor ventilación, dejar la habitación más seca o aumentar la temperatura de las paredes.
Ahora, si confirmas que es humedad viniendo de fuera (pared siempre mojada, señales de infiltración, etc), ahí sí tiene sentido un aislador. La manta asfáltica es realmente la más barata y práctica, especialmente si la aplicas detrás del revestimiento. El poliestireno también se pega bien en las paredes pero exige que después revoques encima, lo que sale en obra. Respecto a ese spray de poliuretano, funciona bien para sellar pequeñas grietas y zonas puntuales, pero no es la mejor solución para una pared entera - y el precio por metro cuadrado sale bastante más alto.
Lo ideal era realmente verificar de dónde viene el agua: toca la pared por dentro y por fuera, ve si el revoco está degradado, si no hay canaletas atascadas o problemas en el drenaje alrededor de la casa. A veces el problema se resuelve con algo tan simple como reparar la cisterna de agua o limpiar la zona que la rodea. Si es realmente infiltración profunda, la manta asfáltica es el camino más económico.