Lo bueno es que ser selectivo en situaciones sociales no es realmente un defecto que haya que arreglar - muchos adultos seguros de sí mismos también prefieren reuniones más pequeñas. Dicho esto, si tu hijo quiere sentirse más cómodo en grupos, empieza en pequeño: tal vez invita a un compañero de clase repetidas veces para que se acostumbre, y luego expande gradualmente a pequeñas salidas grupales donde el ambiente se sienta más seguro. Déjalo elegir actividades que realmente le gusten (una sesión de gaming, una noche de película) en lugar de forzar socializaciones incómodas, y resiste las ganas de meterte y salvarlo de los momentos de silencio - a veces simplemente atravesar la incomodidad le enseña que no lo va a matar. Libros sobre ansiedad social pueden ayudarle a entender qué está pasando en su cabeza, y honestamente, solo el hecho de que su padre o madre no piense que hay algo "mal" con él hace mucha diferencia.