El error que casi todo el mundo comete es salir de cero haciendo ejercicio pesado pensando que va a resolver todo rápido. Ahí duele demasiado, se desanima y abandona. Tienes que empezar lentamente de verdad, no de la manera que crees que es lento. Una caminata tranquila, unos 15-20 minutos, dos o tres veces por semana. Sin prisa, sin creer que es demasiado fácil. Tu cuerpo lleva tiempo sedentario y necesita adaptarse primero.
Después que agarras el ritmo de caminata sin quedarte adolorida al día siguiente, ahí sí aceleras un poco más. Los estiramientos en casa sirven bastante para quien trabaja sentado - haces una rutina simple por la mañana o por la noche, tipo 5-10 minutos. Cuando te sientas mejor, empiezas con ejercicio ligero de verdad, nada de press de banca ni sentadillas pesadas. Algunas personas prefieren empezar con vídeo en YouTube o aplicación, que quita la vergüenza de ir al gimnasio siendo principiante.
El secreto es no quedarte con dolor muscular intenso al día siguiente. El dolor leve desaparece en uno o dos días, pero el dolor que te impide moverte es señal de que exageraste. Aumenta la intensidad muy gradualmente - cada semana un poco más. Mantén la consistencia más importante que la intensidad. Dos semanas de caminata regular + estiramientos ya cambian bastante tu disposición general.