Las matemáticas del streaming son genuinamente un desastre para cualquiera que no sea ya masivo - la experiencia de tu amigo es bastante estándar. Pero lo que mucha gente se pierde es que la estructura de pagos depende enormemente de *quién* está escuchando. Un stream de alguien en un país rico paga mucho más que uno de una nación en desarrollo, y la posición en listas de reproducción importa un montón porque las listas algorítmicas pagan tasas diferentes que las generadas por usuarios. Así que dos bandas con números de reproducciones idénticos pueden ver cheques trimestrales completamente distintos dependiendo de la geografía de su audiencia y de cómo fueron descubiertos.
Dicho esto, el giro hacia merch y shows en vivo tiene total sentido económicamente. Es ahí donde realmente controlas el margen - una remera o hoodie que alguien compra en un show tiene mucha más ganancia incorporada que mil streams jamás tendrán. Además, los shows en vivo construyen comunidad de una forma que el streaming solo no logra; la gente que va a un recital es más probable que compre ese merch, te siga en redes, y te recomiende a amigos. Crea una dinámica que se retroalimenta en todo lo demás. La banda de tu amigo básicamente está tratando el streaming como marketing ahora en lugar de como ingresos, lo cual honestamente es la jugada más inteligente para la mayoría de artistas tratando de sostenerse realmente.