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★ Mejor respuesta

Lo que mejor funciona es dividir todo en pedacitos pequeños en lugar de verlo como una única montaña. Fija una franja horaria fija cada día (tipo unos veinte minutos por la mañana) y listo, total los deberes de verano no deberían ser el drama del día. Si tu hijo/tu hija procrastina, intenta vincular los deberes a algo agradable después, tipo jugar afuera o ver un episodio de algo que le guste. La verdadera victoria es mantener las cosas ligeras y no dejar que se conviertan en una batalla.

El truco realmente importante es no dejarse llevar por la perfección, porque es lo que mata la motivación más que cualquier otra cosa. Quizás empiezas con la mejor intención de hacer todo "bien", pero luego un día falla, te sientes culpable, y todo se derrumba. Mejor tener un ritmo sostenible aunque sea un poco flojo que un plan rígido que te ataca de ansiedad apenas lo rompes. Si logras dividir los deberes en sesiones breves y sin presión (no hace falta perfección en los deberes de verano), tu cerebro no los ve como una tortura sino como una rutina, y prácticamente los haces sin estar ahí sufriendo.

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