El salvavidas real para cualquier teatro que enfrente esto es tener a alguien - incluso una sola persona - que haya visto los ensayos y conozca los movimientos en escena y las líneas, aunque no se las haya memorizado completamente. No tiene que ser un sistema completo de suplentes. Vi a una producción local manejar la enfermedad repentina de un actor protagónico aproximadamente una semana antes, y lo que los salvó fue que el director de escena había asistido a todos los ensayos y básicamente conocía todo el espectáculo. Ascendieron a alguien del coro que tenía presencia escénica, y esa persona trabajó con el director de escena en sesiones intensivas hasta la noche del estreno. No fue perfecto, pero el público nunca sintió que algo estuviera roto.
Para tu situación con dos semanas antes del estreno, en realidad tienes mejor margen de tiempo de lo que podrías pensar. La pregunta es si tienes a alguien en tu elenco o equipo que ya conozca el guion y los movimientos en escena solo por estar en los ensayos. Si no, vas a tener que tomar algunas decisiones difíciles: ¿puedes cortar escenas sin destruir la historia?, ¿puedes que un actor haga un papel doble para que trabaje el doble?, ¿o puedes traer a alguien completamente nuevo y comprimir su tiempo de preparación? Dos semanas es apretado pero viable si esa persona está disponible para quizás cuatro o cinco ensayos por semana.
Lo que realmente ayuda es no tratar esto como solo aprender líneas. Asegúrate de que quien entre comprenda el arco del personaje y de qué tratan realmente sus escenas, no solo las palabras. Eso los ayuda a mantenerse centrados cuando los nervios aparecen la noche del estreno. Y honestamente, el público es más indulgente de lo que esperarías - quieren que el espectáculo suceda, y si alguien está haciendo un esfuerzo genuino, sienten ese empeño.