El bajón a mitad de camino es real y no es solo cuestión de fuerza de voluntad - tu cerebro literalmente choca contra una pared de concentración en ese punto. Lo mejor es dividir los videos en fragmentos antes ni siquiera de presionar play. Empecé a hacer esto con material denso que estaba trabajando, y en lugar de ver todo de una vez, pausaba cada 15-20 minutos para anotar la idea principal o rebobinaba si algo no me quedaba claro. Parece que agrega tiempo, pero reduce el revisionado porque estás procesando información conforme avanzas. Tu cerebro se mantiene enganchado cuando sabe que viene un punto de parada natural.
Cambia tu configuración física también. No veas desde la cama o desde algún lugar donde normalmente te relajas - siéntate en un escritorio o mesa con un cuaderno y toma apuntes de verdad, aunque sean desordenados. El acto de escribir obliga a tu cerebro a mantenerse en juego. Algunas personas encuentran que ayuda ver a velocidad 1.25x o 1.5x, lo que añade suficiente presión para que no puedas desconectarte tan fácilmente. También podrías intentar el método Pomodoro: ver durante 25 minutos concentrándote al máximo, luego tomar un descanso de 5 minutos para moverte o tomar agua. Para cuando llegues a ese punto de mitad de camino donde solías desvanecerte, ya habrás tenido un par de descansos que resetean tu atención.
Una cosa más - si el profesor solo está leyendo las diapositivas, échale un vistazo primero antes de ver el video. Saber qué viene hace que el video sea menos una experiencia pasiva y más como una confirmación o profundización. Ese contexto cambia tu cerebro de "déjame absorber esto" a "déjame entender esto", y ese es un modo de concentración totalmente diferente.