Lo más importante es que practiques tu texto tantas veces hasta que fluya naturalmente de tu boca - entonces no tendrás que concentrarte en las palabras y podrás enfocarte en el escenario y en tus compañeros de reparto. No te sientes a leerlo, sino camina, haz movimientos, habla en voz alta. Mucha gente solo practica en la cabeza, pero eso no sirve para nada - necesitas la experiencia física. Y honestamente: el pánico escénico lo siente todo el mundo, incluso los profesionales. Esa sensación nerviosa antes de la función es en realidad una buena señal, te mantiene atenta y concentrada.
Ve los ensayos como tu espacio de entrenamiento. El director o la directora te dirá dónde debes pararte, cómo debes decir tus líneas - eso no es algo que tengas que perfeccionar sola. Pregunta sin problema si tienes dudas. Actuar con tus compañeros también te quita mucho miedo, porque estáis juntos en el escenario, no sola tú. Y pequeños trucos: antes de la función respira profundo, quizá haz algunos ejercicios de estiramiento ligero para sacar la tensión del cuerpo. Algunos hacen también relajación muscular progresiva - tensar sistemáticamente cada músculo y soltarlo.
Especialmente en una comedia la tienes relativamente fácil: el público quiere reír, no criticarte. Quiere que te diviertas. Eso ya quita mucha presión si lo tienes presente. ¡Mucho éxito!