¿Tus pointer están acostumbrados a trabajos intensos, verdad? ¡Entonces entiendo bien tu preocupación!
Con el calor estival lo más importante es gestionar los horarios de actividad. Evita absolutamente las horas centrales del día - muévete al amanecer y al atardecer cuando las temperaturas son mucho más clementes. Durante el día mantenlos al abrigo, preferiblemente en un espacio sombreado y ventilado, y asegúrate de que siempre tengan acceso a agua fresca. No les des toda el agua de una vez, sino pequeñas cantidades más frecuentemente, si no corren el riesgo de problemas digestivos. Proporciona piscinas o estanques donde puedan entrar por su cuenta para refrescarse - los pointer aman el agua y esto los ayuda mucho.
Para mantener la forma física sin estresarlos por el calor, ¡reduce la intensidad de los entrenamientos pero mantén la constancia! Sesiones breves a primera hora de la mañana son perfectas, quizás en zonas con charcos o arroyos donde puedan mojarse. Evita esfuerzos máximos en agosto; concéntrate en construir la resistencia gradualmente en momentos más frescos. Monitorea su comportamiento - si jadean excesivamente, si se vuelven letárgicos o no comen, son señales de que sufren el calor. En estos casos reduce aún más la actividad y considera consultar a un veterinario. ¡A septiembre cuando bajen las temperaturas podrás retomar los programas más intensos sin problemas!