Lo más importante es acceder al panel de control de tu router cuanto antes. Normalmente basta escribir la dirección IP del router en la barra de búsqueda del navegador (suele ser 192.168.1.1 o 192.168.0.1), introducir tus credenciales de acceso (revisa el manual o la parte trasera del router si no las tienes), y luego buscar la sección "Dispositivos conectados" o "Client list". Ahí verás todos los dispositivos que hay conectados en ese momento, con sus direcciones MAC e IP. Si ves dispositivos que no reconoces, esa es la señal de que alguien se ha conectado.
Una vez que identifiques a los intrusos, el siguiente paso es cambiar la contraseña del Wi-Fi por una más compleja y segura - usa mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Si ves un montón de dispositivos desconocidos, considera también actualizar el firmware del router si hay una versión más reciente, porque podría cerrar agujeros de seguridad. Muchos routers también tienen la opción de usar una red 5Ghz separada de la 2.4Ghz, que está menos saturada y es más rápida para tus dispositivos principales.
Mientras tanto, si la conexión sigue siendo lenta incluso después de bloquear a los intrusos, el problema podría no ser solo ese. A veces el proveedor de internet tiene problemas en la línea, o el router está mal colocado en casa (rodeado de paredes gruesas ralentiza la señal). Si estás segura de que nadie está conectado y la velocidad sigue siendo malísima, contacta con tu operador de internet para que haga una revisión en la línea.