La clave está usar el códec H.265 (HEVC) en lugar de H.264, que puede reducir el tamaño de los archivos aproximadamente a la mitad manteniendo una calidad similar - la mayoría de software de edición de video como DaVinci Resolve o Premiere Pro lo soportan, y además es lo que YouTube prefiere. Si quieres algo más simple, herramientas como HandBrake son gratuitas y te permiten ajustar exactamente cuánta compresión quieres modificando el bitrate (yo sugeriría empezar alrededor de 15-20 Mbps para 4K y ver cómo se ve). También considera bajar la velocidad de fotogramas de 60fps a 24fps si tu contenido no necesita tanta fluidez, porque eso solo ya reduce los datos significativamente. El truco está en exportar a un bitrate lo suficientemente alto para que el video de tu teléfono se vea nítido pero lo suficientemente bajo para realmente ahorrar espacio - requiere algo de prueba y error pero es mejor que volver a grabar todo.