Los rasuradores de tela pueden funcionar bien en merino, pero tienes que ser suave y usar una mano ligera, eso es realmente la clave. El problema no es la herramienta en sí, es presionar demasiado fuerte o pasar varias veces por el mismo lugar. Si quieres usar uno, mantenlo en un ángulo poco profundo y muévelo lentamente sobre las áreas pilling sin aplicar mucha presión. Básicamente estás atrapando las bolitas de fibra y cortándolas, no rapando hacia la trama. Pruébalo primero en un lugar poco visible, como el interior de un puño o en algún sitio donde no veas si algo sale mal.
La alternativa aún más segura es un peine de dientes finos o un cepillo de tela dedicado para esto. Puedes pasarlo suavemente sobre las áreas pilling y atrapará y tirará muchas de esas bolitas sin riesgo alguno de cortar la tela real. Algunas personas también juran por una piedra pómez (las muy finas, no las ásperas de pies) usadas muy ligeramente. Toma más tiempo que un rasurador, pero es básicamente imposible dañar tu suéter con una piedra pómez suave si tienes paciencia.
Antes de hacer cualquiera de esto, asegúrate de que el suéter esté tendido plano y asegurado, no intentes trabajar en él mientras lo llevas puesto. Y honestamente, una vez que tengas el pilling bajo control, puedes minimizarlo en el futuro lavando en agua fría con un ciclo delicado, dándole la vuelta, y evitando el calor de la secadora. El merino no pilla tan mal si no estás creando fricción durante el lavado y secado.