Tres años y ya apenas llega para un día - eso es degradación de batería de manual. Las baterías de litio pierden capacidad en cada ciclo de carga, y después de unos años de uso diario acabas con algo así como el 70-80% de la capacidad original, a veces menos. Maps y la cámara consumen un montón de batería porque usan GPS, la pantalla a máximo brillo y procesamiento constante, así que el problema se ve rápido. Una batería nueva es genuinamente barata comparada con un teléfono nuevo - normalmente 40-80 dólares dependiendo de tu modelo - y te toma una o dos horas.
Pero antes de decidirte, revisa las estadísticas de salud de la batería de tu teléfono. La mayoría de teléfonos tienen esto escondido en ajustes (busca Batería > Salud de la batería en iPhones, o la app Accubattery en Android). Si ves que está por debajo del 80% de capacidad, tiene sentido una batería nueva. Si aún está decente pero el teléfono se siente lento en general, el problema podría ser software o un componente fallando, no solo la batería.
Aquí va el truco práctico que nadie menciona: desactiva la actualización de apps en segundo plano para apps de las que no necesites actualizaciones en tiempo real. Repasa tus ajustes y desactívalo selectivamente - no para mensajería pero tal vez para apps de noticias o redes sociales. Esto solo puede darte una o dos horas extra en teléfonos viejos porque las apps constantemente se despiertan y drenan batería de fondo. Combinado con bajar el brillo de pantalla y cerrar apps pesadas cuando terminas, podrías exprimir suficiente vida extra de la batería actual para decidir si vale la pena reemplazarla o mejor actualizar de todas formas.