Lo que pasa es que las baterías de iones de litio tienen ciclos de carga limitados. Cada vez que cargas y descargas el móvil, los iones de litio se mueven entre los electrodos y generan estrés químico en la estructura interna. Después de cientos de ciclos - en tu caso, dos años de uso significa probablemente unos 500-700 ciclos - , la batería pierde capacidad de forma irreversible. Es como un muelle que se va aflojando poco a poco hasta que ya no vuelve a su posición original.
Además, otros factores aceleran el desgaste. El calor es uno de los peores enemigos; si dejas el móvil al sol, lo cargas mientras lo usas intensamente, o simplemente hace mucho calor en tu zona, la degradación se acelera bastante. También influye la forma en que cargas: dejar el teléfono enchufado toda la noche o cargarlo al 100% constantemente estresa más la batería que mantenerla entre un 20% y un 80%, por ejemplo.
En el Galaxy A52, la batería se degrada de forma normal después de dos años de uso. La mayoría de fabricantes diseñan las baterías para mantener alrededor del 80% de capacidad después de 500 ciclos de carga. Si la tuya está ya bastante muerta, probablemente has acumulado esos ciclos sin demasiadas precauciones, o simplemente el teléfono ha pasado calor. Lo bueno es que cambiar la batería es relativamente barato y sencillo en ese modelo.