La realidad es que comprar por Facebook a precios mucho más bajos que lo oficial es prácticamente un cartel rojo. No es que todas sean falsas, pero la probabilidad sube bastante. Lo que la mayoría no menciona es que además de verificar con la plataforma oficial, también puedes pedirle al vendedor que te mande fotos claras del código de barras y los datos de la entrada, y luego tú mismo intentas validarlos en la web de Ticketmaster o donde sea. Si te dice que no puede o te pone excusas raras, ahí tienes tu respuesta.
Contacta ya con el organizador del concierto o la plataforma de venta legítima y explica la situación, pasándoles el código de la entrada si la tienes digitalizada. Ellos te dirán en segundos si está registrada en el sistema o si es un clon. Algunos te dejan hacer esto incluso antes del evento, y si resulta que es falsa, al menos tienes constancia de cuándo lo averiguaste por si luego necesitas reclamar algo o denunciar al vendedor.
De todas formas, aunque sea un bajón, considera si ese dinero que pagaste lo puedes perder sin que te arruine. A veces vale más la pena comprar una nueva entrada legítima en la plataforma oficial, aunque sea más cara, que llegar el día del concierto con una entrada que no funciona. Y si la verificación sale bien, pues al menos te quedas tranquilo.